Sobre la educación – John Taylor Gatto

Traducción extraído de la web:

http://historiasecretadelsistemaeducativo.weebly.com/

¡Bianca, cállate, animal!

NUESTRO problema para la comprensión de la escolarización obligatoria tiene su origen en un hecho inoportuno: el de que el daño que hace desde una perspectiva humana es un bien desde una perspectiva del sistema. Se puede ver esto en el caso de la pequeña Bianca, de seis años, que llegó a mi conocimiento porque un director adjunto le gritó ante una asamblea: «¡BIANCA, CÁLLATE, ANIMAL!». Como el lamento de una banshee, esto anunciaba el destino escolar de Bianca. Aun si su cuerpo continuaba vagando de un sitio a otro, el vudú la había envenenado.

¿Doy demasiada importancia a este simple acto de poner a una niña en su lugar? Debe de pasar miles de veces cada día en escuelas de todas partes. Lo he visto muchas veces, y si fuera desagradablemente honesto admitiría haberlo hecho muchas veces. Se supone que las escuelas enseñan a los niños su lugar. Por eso tenemos clases ordenadas por edad. En todo caso, no se trataba ni de su pequeña Janey ni de la mía.

La mayoría de nosotros acepta tácitamente los términos pragmáticos de la escuela pública, que permiten infligir cualquier tipo de violencia psíquica a Bianca para cumplir la primera directiva del sistema: poner a los niños en su lugar. A esto se llama eficiencia social. Pero tengo esta premonición, este flash-forward a un momento lejano en el futuro en que su niña Jane, tras abandonar su cómoda casa, despierta en un mundo en que Bianca es la enfurecida policía encargada del parquímetro, o la encargada de la expedición del pasaporte con el que cuenta Jane para su billete urgente de salida del país, o la extraña dama que vive en la puerta de al lado.

Me imagino a este animal llamado Bianca hecho mayor y malhumorado, la misma Bianca que no fue a la escuela durante un mes cuando sus amiguitos se pusieron a cuchichear: «Bianca es un animal, Bianca es un animal», mientras Bianca, segundos antes un ser humano igual que ellos, se sentaba conteniendo su lágrimas, tras esforzarse a su modo en la lectura de un texto seleccionado, intentando adivinar qué significaban las palabras.

En mi sueño veo a Bianca como un demonio fabricado por la escolarización que ahora ve a Janey como vehículo de venganza. En un arrebato de pasión:

  1. Pone un multa a Jane antes de que el parquímetro señale el límite.
  2. Tira a la papelera la solicitud de pasaporte de Jane después de que Jane haya abandonado la oficina.
  3. Hace sonar música heavy metal a través del delgado tabique que separa el apartamento de Bianca del de Jane, mientras Jane golpea frenéticamente en la pared pidiendo descanso.
  4. Hace todo lo anterior.

A usted no le obligan a prestar su coche a cualquiera que lo desee, pero en cambio está obligado a entregar a su hijo en edad escolar a extraños que procesan niños para ganarse la vida, incluso si uno de cada nueve escolares está aterrorizado por el daño físico que les sucede en la escuela, y aterrorizado por un buen motivo: unos treinta y tres son asesinados allí cada año. Desde 1992 hasta 1999 fueron asesinados en la escuela 262 niños en los Estados Unidos. Su tatarabuela no tuvo que entregar a sus hijos. ¿Qué ha sucedido?

Si yo le pidiera que dejara su televisor a un reparador anónimo e itinerante que necesitara trabajo pensaría que estaría loco. Si viniera con un policía que le obligara a pagar a ese reparador incluso después de que rompiera su aparato, se sentiría indignado. ¿Por qué es usted tan dócil cuando entrega su hijo a un agente del gobierno llamado maestro de escuela?

Quiero hacer visibles aspectos ocultos de la escolarización moderna tales como el deterioro que fuerza en la moralidad de la paternidad. Usted no tiene nada que decir en absoluto en la elección de sus maestros. No sabe absolutamente nada sobre sus antecedentes ni sus familias. Y el Estado sabe poco más que usted. Esto es una pieza de ingeniería social tan radical como puede concebir la imaginación humana. ¿Qué significa?

Una cosa que usted sabe es lo improbable que será que cualquier profesor entienda la personalidad de su hijo en particular o cualquier cosa significativa sobre su familia, cultura, religión, planes, esperanzas, sueños. En la confusión de los asuntos escolares ni siquiera los profesores con disposición para ello tienen la oportunidad de conocer esas cosas. ¿Cómo sucedió eso?

Antes de contratar a una compañía para construir una casa, usted insistiría, imagino, en ver planos detallados que mostraran qué aspecto tendría la estructura acabada. Construir la mente y carácter de un niño es lo que hacen las escuelas públicas, su justificación para romper prematuramente el aprendizaje con la familia y el entorno. ¿Dónde está la evidencia documental que demuestre esta hipótesis de que profesionales adiestrados y certificados lo hacen mejor de lo que lo puede hacer la gente que los conoce y los quiere? No hay ninguna.

El coste en el estado de Nueva York de tener un niño bien escolarizado en el año 2000 es de 200.000 dólares cuando se calcula el interés perdido. Esa suma invertida a nombre del niño durante los doce años anteriores habría producido un millón de dólares a cada niño como fondo de reserva para compensarle por no ir a la escuela. Los 200.000 dólares originales son más que el coste de un hogar medio en Nueva York. Usted no construiría una casa sin alguna idea de qué aspecto tendría al estar acabada, pero se le obliga a dejar que un cuerpo de perfectos extraños componga la mente y personalidad de su hijo sin la menor idea de lo que quieren hacer con ello.

Los tribunales de justicia y las asambleas legislativas han liberado de responsabilidad a los encargados de la escuela. Usted puede demandar a un médico por negligencia, no a un profesor. Cualquier constructor es responsable ante los clientes años después de construida la casa. Pero no los profesores. Usted no puede demandar ni a un cura, ni a un pastor, ni tampoco a un rabino. Eso debería ser una pista.

Si esas instituciones ni siquiera le garantizan resultados mínimos, ni siquiera la seguridad física, si no se le puede garantizar nada excepto que será arrestado si no entrega a su hijo, entonces ¿qué significa lo público en las escuelas públicas?

¿Qué es exactamente público en las escuelas públicas? Esta es una pregunta para tomar en serio. Si las escuelas fueran públicas como lo son las bibliotecas, los parques o las piscinas, o como lo son las autopistas y las aceras, el público estaría satisfecho con ellas la mayoría de las veces. En cambio, ha habido una situación de descontento a lo largo de muchas décadas. Sólo en el neolenguaje [newspeak] de Orwell, perfeccionado por legendarios spin doctors del siglo XX como Ed Bernays, Ivy Lee o grandes consorcios de publicidad, existe algo público en las escuelas públicas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: